Una mujer israelí de alrededor de 76 años recuperó la visión gracias a un trasplante con una córnea biológica impresa en 3D — el primer implante de este tipo que se ha realizado con éxito en el mundo. La intervención fue realizada en el Rambam Medical Center, en Haifa, y el implante fue desarrollado por la empresa de biotecnología Precise Bio.
A diferencia de los trasplantes tradicionales —que dependen de tejido donado—, la córnea fue cultivada completamente en laboratorio a partir de células corneales humanas.
Lo más impactante: con una sola muestra donante se pueden imprimir centenares de implantes (~300), lo que podría reducir drásticamente la escasez mundial de córneas donantes.
Es la primera vez en la historia que un injerto de córnea cultivado en laboratorio restaura la visión en un ser humano.
Representa un enorme avance en medicina regenerativa y en tejido bioimpreso — abre la posibilidad de trasplantes “a demanda”, sin depender de donaciones altruistas, con menor espera, y potencialmente con mejor calidad controlada.
En lugares donde hay escasez de bancos de ojos o tejido corneal —lo que deja a millones sin opciones— esta tecnología podría cambiar radicalmente el panorama: más accesibilidad, mayor rapidez, y quizá un acceso global más equitativo.
Para personas que hoy esperan años por un trasplante de córnea, la posibilidad de recibir un implante hecho en laboratorio significa esperanza real.
Podría marcar el fin progresivo de la “lista de espera” por tejido donado — especialmente en países con baja disponibilidad de donantes.
Este avance representa no sólo un logro técnico, sino un paso hacia un futuro en el que la ceguera por enfermedades corneales deje de ser una condena permanente, sino un problema tratable.
Abre la puerta a otras aplicaciones de la bioimpresión: si esto resultó con éxito, en el futuro podría expandirse a otros tejidos u órganos, llevando la medicina regenerativa a otro nivel.